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Domingo, 26 de mayo del 2019

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¿De qué hablamos cuando decimos que la economía se encuentra en crisis?

Los expertos niegan que atravesaremos una nueva crisis para el 2020

Algunas de las principales crisis han tenido su origen en Wall Street.

Algunas de las principales crisis han tenido su origen en Wall Street. // Unsplash

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DEL AUGE A LA CAÍDA

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Nieves Ruiz

El 11 de septiembre de 2007, el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero valoraba así la situación económica de nuestro país resaltando la etapa de bonanza que atravesábamos: “Haciendo un uso de un símil periodístico, España ha entrado en la Champions League de la economía Mundial”. Tan sólo un año más tarde, en julio de 2008 los datos sentenciaban y reconocía por primera vez el término “crisis”, una palabra que todos habíamos oído alguna vez, pero que no todos entendíamos en toda su magnitud. Porque, ¿qué significa que la economía está en crisis?

Por aquel entonces los españoles veníamos de disfrutar una época que nos había llevado a figurar entre las ocho economías más potentes del mundo. La creación de empleo, el crecimiento económico y las facilidades para acceder a un crédito estaban en auge, pero todo aquello resultó ser un espejismo que nos enseñaba a golpe de mazazo la primera de las lecciones más importantes que hay en economía: las crisis existen y nada es eterno. Y la segunda: pueden volver a suceder. De hecho, si hay algo seguro, es que sucederán de nuevo, como la historia siempre nos demuestra.

 'Nada es eterno'

Las economías son por su propia naturaleza propensas a ciclos de crecimiento y crisis. Codicia y miedo, pánico y euforia, todo ello sentimientos tan antagónicos y reales como humanos, que derivan en cambios de ciclos económicos. Si nos remontamos al pasado remoto y a la literatura, hasta en el mismo Antiguo Testamento se hablaba de periodos de abundancia seguidos de años de vacas flacas. El auge de los imperios egipcios, griego y romano, se vieron derrocados tras experimentar estrepitosas caídas militares y económicas.

Todas las grandes economías del mundo han vivido en sus propias carnes vaivenes económicos. Los economistas Arthur Burns y Wesley Mitchell les pusieron el nombre de ciclos, en su obra “Measuring Business Cycles” (1946).

El culpable de la crisis: 'La Fórmula Black Scholes'

En los últimos cien años se han creado dos fórmulas, inicialmente bienintencionadas, que han derivado en dos de las mayores catástrofes que ha experimentado nuestro  planeta. Una de ellas es la archiconocida fórmula de Albert Einstein E=mc2, que años después de su creación trajo consigo la bomba atómica de Hiroshima y Nagasaki. La segunda, según los economistas, es la llamada Black Scholes.

Esta fórmula fue creada por los economistas Fisher Black y Myron Scholes en 1973, y según los expertos condujo al auge de los mercado de valores y a una posterior sucesión de crisis financieras en el último siglo, transformando en su totalidad el sector financiero mundial. En su inicio, eliminaba prácticamente el riesgo de inversión en los mercados, consiguiendo que los inversores sortearan posibles pérdidas apostando por la venta de acciones a corto plazo cuando sus precios se estaban hundiendo. Era una especie de Santo Grial económico con el que los inversores atenuaban los riesgos. Pero como hablábamos antes, todo auge tiene una caída, y el punto de partida del desplome de esta burbuja de ganancias inversoras de la última década la trajeron las hipotecas subprime, un tipo de hipoteca que se otorgaba a personas con problemas de solvencia. Era el pistoletazo de salida de un crack que contagió a todas las economías mundiales, afectando con especial dureza a la economía Española.

La peor depresión para España

El 16 de marzo de 2009, el premio Nobel de Economía 2008 Paul Krugman sentenció que las perspectivas económicas en España eran aterradoras. Para Krugman la situación económica era especialmente difícil en nuestro país. Y alertó tajante: “Los próximos años serán muy difíciles para los españoles. El camino de salida de la crisis será doloroso o extremadamente doloroso”. Y no le faltaba razón. La burbuja inmobiliaria potenció los efectos de la crisis en España, creando una tormenta perfecta..

La economía llegó a contraerse un 3,6% de tasa interanual en el año 2009, El desempleo llegó a alcanzar el 25,7% en el año 2012. Es decir, uno de cada cuatro españoles estaba parado. Y ciudadanos que años atrás habían visto hecho realidad el sueño de tener una hipoteca, ya no podían pagarla. Las cifras de desahucios desde el inicio de la crisis han llegado a alcanzar los 510.000. Un drama que era palpable en la calle. A diario se podían ver largas colas de ciudadanos esperando su turno a las puertas de las oficinas del INEM. Todos podíamos ser el blanco de una crisis sin precedentes. Arquitectos, ingenieros, periodistas, personas que antes gozaban de un buen trabajo, se veían protagonistas de esta crisis, experimentando su alcance en el trabajo, su casa y viendo los efectos en su círculo de amistades y familia.

El auge y la crisis

El equilibrio de los mercados financieros es necesario para la buena salud de las economías, pero este equilibrio es tan difícil de mantener como sostener agua entre las manos. Cuando el dinero para prestar escasea, los ciudadanos comienzan a ver flaquear sus cuentas personales. No invierten, no consumen, no crean riqueza, y se ven envueltos en un círculo vicioso de difícil salida que puede llevar a la contracción del PIB, la recesión, la bajada de los precios y la temida depresión.

Según Rui da Mota Guedes, Analista de Mercados de AFI, el principio de un ciclo económico se da cuando hay un repunte en el consumo y en la inversión. Ésto marca el inicio de una recuperación. Las señales finales del ciclo suelen ser niveles de inflación o tipos de interés más altos que suelen venir acompañadas de fuertes caídas en la bolsa en torno al 20%. “Hay crisis mejores y peores. Entre las peores se encuentra la última que además de ser una recesión vino añadida de una crisis financiera lo que ha hecho que sea especialmente mala. Cuando se unen ambos aspectos, hay más apalancamiento, peores inversiones en el mercado y los bancos paralizan el flujo del crédito”.

Pero siempre hay algo positivo dentro de lo negativo, y es que las crisis no son eternas. La propia palabra lo dice: para los japoneses, la palabra crisis es igual a amenaza más oportunidad. Es en estos momentos cuando la economía hace una limpieza global similar a la que hacemos cuando queremos desprendernos de lo viejo para abrazar lo nuevo. Se purgan los modelos económicos que ya no están adaptados a los nuevos tiempos, se eliminan instituciones, cierran bancos, la economía destruye para volver a crear de cero.

Los expertos afirman que en la actualidad España atraviesa un buen momento económico. Según Rui da Mota Guedes la crisis del 2008 se ha revertido. “El consumo crece, la inversión también y los bancos están mucho menos apalancados. En general estamos atravesando una buena situación económica. Además tenemos la cuenta corriente que mide nuestro desequilibrio externo, equilibrada. A día de hoy es una economia mas fuerte que podría aguantar mejor una nueva bajada en la actividad económica”.

¿Pero podríamos entrar próximamente en una nueva crisis? Los expertos afirman que no. Dados los últimos datos, todavía nos quedan por atravesar años de bonanza. Y es que cuando las aguas revueltas amainan la paz llega de nuevo. Ya lo decía Chuck Noland en el film “Náufrago” cuando le preguntaron cómo pudo resistir tanto tiempo en aquella isla desierta. “la lógica me decía que no volvería a ver ese lugar de nuevo, y es lo que hice, sobreviví, seguí respirando. Y un día esa lógica resultó estar equivocada porque la marea trajo una vela con qué navegar. Y aquí estoy, de vuelta en Memphis, hablando contigo, y con hielo en mi vaso. ¿Quién sabe lo que traerá la marea?”.






 

En este articulo: Bolsa Macroeconomía

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