Bitcoin: ¿cómo le ha sentado el tercer 'halving' y qué podemos esperar?

El 11 de mayo tuvo lugar el tercer 'halving' y el precio del bitcoin, por el momento, se mantiene en el entorno de los 9.000 euros. ¿Llegará la escalada frenética que vimos en los anteriores 'halvings' o esta vez será diferente?

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Fran Leal

Fran Leal

El bitcoin, como todo el mercado, lleva unos meses realmente convulsos con motivo de la crisis del coronavirus, aunque la volatilidad venga dominando el comportamiento de esta criptomoneda desde sus inicios.

Si se analiza el último año, el verano pasado se encontraba en el entorno de los 10.000 euros y hasta finales de año fue bajando, con los dientes de sierra que le caracteriza, hasta los 6.000. Así comenzó 2020, donde fue poco a poco remontando hasta volver al techo de los 10.000 a mediados de febrero. Entonces, comenzó un descenso vertiginoso que le llevó incluso a perder la mitad de su valoración en un solo día (de los 7.000 euros que marcaba el día 12 de marzo, hasta los 3.500 que llegó a registrar el día 13).

Expectativas por el 'halving' de mayo

A partir del batacazo de mediados de marzo, su precio ha ido recuperado hasta los 9.000, que llegó a superar los días previos al tercer halving del 11 de mayo. Sin embargo, lejos de quienes esperaban una importante subida, una vez completado el proceso de emisión por el cual se reduce la recompensa que se llevan los mineros a la mitad, volvió tres días al entorno de los 8.000 para remontar ligeramente y volver a los valores previos al halving.

Para llevar a cabo un análisis en profundidad de cómo está evolucionando el bitcoin y lo que le espera por delante, hemos recurrido a expertos en la materia que nos desvelan las claves. Para empezar, el hecho de que el halving no haya provocado el repunte que se esperaba, para Salvador Casquero, presidente y cofundador de 2gether, se debe a que “este evento ya estaba metido en el precio”. Así, según apunta, la cotización no ha hecho más que seguir las reglas de cualquier activo de trading, que es “compra con el rumor (los días previos al halving) y vende con el evento”.

Por su parte, Simon Peters, analista de la plataforma de inversión eToro, considera que aún es demasiado pronto para ver una escalada importante: “Dado que solo ha pasado poco más de una semana desde el halvingpuede ser demasiado pronto para esperar un rally”. No obstante, confía en que finalmente lo veremos, porque “si miramos históricamente, cada halving ha llevado a un mercado alcista y, en definitiva, al siguiente paso en la evolución de Bitcoin”.

En esta línea apunta también Daniel Díez, profesor del Programa Especializado en Blockchain del IEB, quien sostiene que “el impacto del halving debe esperarse a medio plazo, al igual que las veces anteriores”. El ascenso meteórico nunca se ha producido de forma inmediata, “sino una vez que se ha estabilizado en un crecimiento progresivo de en torno a un año”. En definitiva, toca esperar, toda vez que el halving “conlleva a un ajuste en las empresas que hacen de garante de la seguridad de Bitcoin”, expone Díez.

Por último, el country manager de Coinmotion, Raúl López, además de subrayar también que habrá que esperar para ver el verdadero efecto alcista del halving, no hay que olvidar que una de las razones que explican la contención que muestra por el momento el bitcoin está en que “la gran mayoría de los inversores están a la espera de ver cómo se comporta el mercado tras el halving para reaccionar en consecuencia”.

Un valor refugio reforzado

Como analizamos anteriormente, el bitcoin se topó, como casi cualquier activo, con un importante bache en su camino, coincidiendo con los días de mayor incertidumbre respecto a la pandemia del coronavirus. Sin embargo, el impacto de la crisis va más allá del precio y ha impulsado al universo cripto (no necesariamente bitcoin). De hecho, como recuerda Peters, las conversaciones sobre la introducción de una moneda digital se han intensificado en el marco de la distribución de las ayudas de forma más rápida y eficiente a los ciudadanos, con China como claro ejemplo de ese avance, que “ha comenzado a probar una moneda digital”. 

Para López, resulta complicado analizar el impacto del COVID-19 en las criptomonedas en general, ya que cada una se usa con diferentes propósitos. Por ello, “es principalmente el uso del día a día de su tecnología la que definirá el efecto que tendrá la nueva situación del mercado sobre cada una de ellas”. Pero si nos ceñimos al bitcoin, en su opinión, “a largo plazo” se podría potenciar la demanda de bitcoin debido a “la inestabilidad en el sector financiero”, ensalzando así su condición de valor refugio.

Porque sí, todo parece indicar que el bitcoin saldrá reforzado como valor refugio de esta crisis. Así lo concibe también Casquero, que recuerda que con la pandemia y las fuertes pérdidas del bitcoin se demostró que “en una crisis sanitaria no existe activo refugio alguno”. Sin embargo, una vez contenido el virus, convertido ahora en crisis económica, “el bitcoin sí recupera ese valor refugio y, por lo tanto, el interés en las compras”, con lo que se puede esperar la subida del precio. Díez, por su parte, resalta que el escenario inflacionario que se puede prever es el idóneo para hacerse con “oro, Bitcoin y otras materias primas como plata o paladio, valores interesantes a incorporar en un portfolio diversificado”.
Si buscamos las comparaciones, Peters destaca que, aunque el bitcoin cuenta con características similares al valor refugio por antonomasia como es el oro (como su cantidad finita, su descentralización o que su precio no se ve afectado negativamente por la inflación), presenta ventajas añadidas, como que “tiene costes de almacenamiento significativamente más bajos (si es que los hay), es fácilmente divisible y no puede ser falsificado”. Algo a lo que Casquero suma “que no necesita depositario”, por lo que al ser absolutamente digital, “el poseedor de bitcoin mantiene su absoluta propiedad”. Ahí llegaríamos a otra de las bondades del bitcoin, señalada por López, como es que, a diferencia del oro, “no es susceptible de ser confiscado o controlado por un gobierno”.

Ahora bien, para destronar al oro de su posición dominante, el bitcoin aún tiene deberes por delante, como alcanzar “una mayor madurez de la industria, con una disminución de la volatilidad, precios más estables, mejores soluciones de custodia y regulación”, sostiene Peters.

Dicho esto, no se trata de elegir de manera excluyente entre oro o Bitcoin. De hecho, como cita Díez, existen propuestas que aúnan ambos valores, “como Vaultoro, que permite la compra-venta y custodia física y digital tanto de oro como de Bitcoin, permitiendo el acceso a los mismos de forma física y digital en varios países”.

¿Qué se puede esperar en el corto-medio plazo?

Todos los expertos coinciden en que, a pesar de que hacer previsiones en estos momentos de incertidumbre es muy arriesgado, el corto plazo estará dominado por la contención en el entorno de los 9.000 euros (es decir, sobre los 10.000 dólares). Y habrá que esperar un poco, unos meses, para ver verdaderamente el potencial alcista.

Sea como sea, no podemos perder de vista los principales índices, ya que, en un escenario bajista “es probable que las necesidades de liquidez lastren el crecimiento del bitcoin y el oro”, como concluye Díez, que considera “interesante mantener posiciones a medio plazo, siempre en carteras diversificadas y con una exposición al riesgo limitada”. El tiempo dirá, pero si hay algo seguro es que el futuro del bitcoin se presenta, como poco, apasionante.

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