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Sábado, 20 de julio del 2019

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Fondos garantizados y depósitos: las trampas en las que la banca quiere que caigas

En ocasiones, se ofrecen productos como fondos de inversión garantizados con la promesa de una rentabilidad segura. Sin embargo, esconden algunos datos que nos pueden perjudicar

Fondos garantizados y depósitos: las trampas en las que la banca quiere que caigas

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Criptoactivos

PRODUCTO BANCARIO

Héctor Chamizo

Héctor Chamizo

Las entidades financieras tienen un problema. Su negocio recurrente actualmente posee márgenes muy bajos. Los créditos están escaseando en cuanto a beneficio. Por tanto, dejar el dinero inmovilizado para el banco tiene un coste. No les es rentable. 

Según explica José María Luna, agente de Caser Asesores Financieros, entonces los bancos intentan “generar comisiones a través de productos financieros que ofrecer a los clientes”. ¿Cuáles son estos productos? Hay dos vías, tal y como ejemplifica el experto: mediante seguros (vida, hogar, ahorro etc.), donde pueden obtener “comisiones son suculentas” u otros activos de inversión

La mayoría de los españoles tiene un perfil de riesgo moderado o conservador a la hora de mover sus ahorros. Especialmente, se mueven sobre la inversión ladrillo y el dinero efectivo. Luna explica que la cuenta en efectivo “al no dar rentabilidad” buscan algo de retorno y seguridad. Es decir, de antemano saber “cuánto va a ganar y cuánto no va a perder”. Entonces, esto empuja la vuelta de la comercialización de los fondos garantizados.

Luna ahonda en que los fondos garantizados han regresado a la palestra por el “perfil de riesgo del inversor”. Mientras, de cara a los bancos, genera comisiones al tener un dinero del cliente en movimiento. 

Desde su punto de vista, este producto se puede resumir como que el que gana dinero es el que “lo desarrolla”, en este caso la entidad bancaria, y quien gana seguridad, aunque sea relativa, “es el cliente”. La ganaría a costa de tener “el dinero inmovilizado durante un tiempo”, matiza. 

Cuando oyes todos los días en los medios que no hay estabilidad esto le genera “miedo al ahorrador y no quiere perder dinero”, afirma Luna. Cuando escuchas ese vaticinio, a la entidad se “le abren los ojos”: Ese dinero se mueve para generar rendimientos y a cambia se le ofrece una rentabilidad al usuario. 

¿En qué consisten? Son productos financieros que garantizan, en una fecha determinada, la recuperación del capital invertido de forma total o parcial. Dicho de otro modo, da la posibilidad al cliente de meter una cantidad de dinero que luego va a recuperar dentro de unos años. 

La letra pequeña

Esto, como primera impresión, puede resultar atractivo, pero tiene contraindicaciones. En primer lugar, la gestora de cada fondo ha de explicar el tipo de garantía que se aplica al fondo y si existe o no un compromiso de rentabilidad extraordinaria. La traducción de todo esto, apunta Felipe López-Gálvez, analista de Self Bank, que lograríamos recuperar lo que “hemos invertido inicialmente, lo cual quiere decir que perderíamos dinero por el efecto de la inflación. 

Tal y como añade el analista de Self Bank esto no quiere decir que no podamos “estrictamente” recuperar nuestro capital, pero es cierto que el coste de hacerlo, fuera del vencimiento marcado, “puede suponer para el inversor una reducción del valor total de su inversión”. 

En las llamadas ventanas de liquidez la inversión se recupera a precio de mercado. Esto implica que si el comportamiento en el mercado de los activos que componen la cartera del fondo no es bueno y su precio es menor que el precio de compra, “existirán pérdidas para el ahorrador”, expone López-Gálvez.

Asimismo, hay que tener en cuenta que la rentabilidad que se ofrece no está calculada en porcentaje neto. Hay que sumarle las comisiones de depósito y gestión, que suelen ser más altas que en otros fondos de inversión, debido al reembolso anteriormente mencionado. 

Por tanto, si un fondo garantiza un 5% de retorno a tres años, el liquidativo garantizado se fijará el día que contrates el producto y el periodo de garantía finalizará tres años después. Por lo tanto, un inversor con mal asesoramiento podría pensar que mete su dinero en un depósito, pero esa no es la realidad. 

El producto del ejemplo nos garantiza cuando vence un 105% de lo aportado. Si a ese porcentaje se le suman esas comisiones de las que no nos hablan cuando hacemos la contratación, se reduce el rendimiento neto entre un 2% y un 2,5%. 

En resumen, los fondos garantizados proporcionan menos rentabilidad de la que se nos promete por parte de las entidades a costa de tener el dinero retenido durante un tiempo determinado. Para Luna como un “elemento diversificador más” tiene sentido la contratación de estos productos, pero sabiendo muy bien los pros y los contras.

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