¿Cuándo deberías plantearte subcontratar cuando eres autónomo?

Hay un momento en la vida de un profesional por cuenta propia en el que tiene que recurrir a otros para quitarle trabajo. Pero ¿cómo saber cuándo es ese momento?

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Imagen de archivo. // Pixabay

Autónomos

TRABAJADORES POR CUENTA PROPIA

Alberto Payo

Alberto Payo

En estos difíciles momentos que estamos atravesando a nivel social y económico muchas pymes están sufriendo problemas e incluso se están viendo obligadas a prescindir de parte de su plantilla o tendrán que cerrar si la situación se prolonga más de lo previsto. 

Sin embargo, para algunos autónomos o negocios de diversos ámbitos la crisis del coronavirus está suponiendo una oportunidad y un aumento de clientes o encargos. 

Ciertas empresas o profesionales dedicados a la digitalización, la telepresencia o el ámbito de la salud, por ejemplo, están teniendo que reforzar sus plantillas mediante contrataciones o subcontrataciones para poder cubrir el aumento de la demanda.  

Ante cambios tan rápidos es evidente cuando un autónomo tiene que buscar a otros para que le echen una mano. Pero ¿cómo se identifica ese momento normalmente, cuando no se produce una transformación tan brutal a todos los niveles como la que está dejando el COVID-19?

Luis Núñez Canal, cofundador de la agencia de estrategia de contenidos MacLucan, cuenta que empezó a subcontratar cuando se dio cuenta de que dedicaba más y más esfuerzo a conseguir nuevos clientes que a dar servicio a los que ya tenía. Explica que eso le hacía “descuidar a mis clientes y a no crecer lo que necesitaba”. Así que dedicó meses a encontrar “personas que tuvieran las mismas inquietudes personales y profesionales que yo. No fue fácil”.

Para Óscar Fuente, director general de IEBS Business School, “hay varios motivos por los que subcontratar. Por un lado, centrarte en tus actividades ‘core’ y subcontratar el resto. El otro motivo es la rotación en el mercado de perfiles muy cualificados. Por lo tanto, puedes contar en tu equipo con el número uno de un área de conocimiento que te ayuda a dirigir un área o incluso la gestiona. Un tercer motivo es subcontratar perfiles que necesitas en tu estructura, pero que no puedes contratar 40 horas porque no las podrías aprovechar”. 

Javier Lorente, fundador de Cursos.com, asegura no hubo un punto de inflexión como tal, sino que empezó a subcontratar cosas puntales casi desde sus comienzos como profesional por cuenta propia. “Un freelance no sabe cuándo le va a faltar trabajo, de pequeños nos enseñan a guardar para las vacas flacas, el cuento de la hormiga y la cigarra... etc. En mi caso, esto hizo que al dejar la seguridad de un trabajo por cuenta ajena, no tuviese demasiados filtros a la hora de decir “no" a un cliente. Si el cliente era bueno, adelante. Y vinieron muchos buenos”, cuenta. 

Pros y contras de subcontratar

Para Lorente la mayor ventaja de subcontratar a alguien es que “te permite escalar”. Además, al recurrir a especialistas “lo hacen expertos y es también escalable”. El fundador de MacLucan comparte la misma opinión: “Ahora no gano el 100% de lo que presupuesto a mis clientes, pero me permite hacer una economía de escala en la que, a medio plazo yo gano más y, además, genero empleo entre un colectivo de autónomos. Esto nos permite ser más ágiles, más creativos y también más competitivos económicamente hablando”, asevera.

En cuanto a los inconvenientes de llevar a cabo una subcontratación, el creador de Cursos.com menciona que “tener un trabajador al principio te hace trabajar más”. Aunque eso es un pequeño hándicap, no lo ve como algo serio. “La única desventaja es que te cuesta dinero, pero normalmente lo ahorras”. Fuente no le encuentra ninguna contra a tomar esa decisión. “A día de hoy no veo ninguno y pros todos, porque la relación que es estrictamente profesional es mucho más sana y por supuesto profesional”, apostilla. 

Para un autónomo que trabaja solo y hace habitualmente un trabajo 360 o ejerce de ‘hombre orquesta’ delegar no siempre resulta sencillo. “Es complicado dar con las personas adecuadas, si lo consigues se hace fácil delegar. Si no encuentras a nadie en quien delegar, el problema lo tienes tú”, sentencia Lorente. 

Núñez confiesa que sigue invirtiendo tiempo en dar con personas que puedan echarle una mano y proporcionar lo que él les daría a sus clientes. “Sigo reuniéndome periódicamente con muchos autónomos para conocerlos y comprobar si compartimos valores empresariales y, sobre todo, que sean auténticos expertos en temáticas concretas. En los cinco años que llevo siendo freelance he tejido una red de autónomos muy potente que me permite ir a propuestas en las que antes me era imposible”, destaca.

Las tareas que nunca se deben subcontratar

¿Es la subcontratación o la externalización una fórmula válida para cualquier proceso o tarea? El director de IEBS Business School opina que nunca se debería subcontratar “en las actividades core y no al 100%” y recomienda que si subcontratas tengas el control y “no haya telones de acero entre las soluciones y tu proyecto”. Como ejemplo, explica que el otro día subcontrató el desarrollo de un chatbot experto para un máster y le ofrecían una solución sin tener acceso al código. “Para mi ese es el límite, perder el control de lo que está pasando en actividades core”, insiste. 

Javier Lorente también lo tiene claro. No hay interim managers que valgan. Nunca se debería subcontratar “la dirección en fase startup”.  

En este articulo: Autoempleo Empresas

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