Cómo enfrentarse al miedo de llegar a la quiebra en tu jubilación

Los datos están asustando a muchos españoles. El miedo a que las pensiones públicas sean insostenibles ha crecido tanto que es muy habitual escuchar a muchos jóvenes decir que entrarán en quiebra en el momento en el que acabe su vida laboral

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Imagen de archivo. // Miguel Lorenzo (EL PERIÓDICO)

Ahorro e Inversión

FUTURO DE LAS PENSIONES

Héctor Chamizo

Héctor Chamizo

“El nivel de cobertura hace insostenible el actual sistema de pensiones”. Esta frase se la hemos escuchado a muchos economistas a través de la pantalla en los últimos tiempos. Y es que la esperanza de vida de nuestro país es, afortunadamente, de las más elevadas del planeta, mientras que la pirámide poblacional se ha invertido con un bajo número de trabajadores frente a pensionistas. Si a esto se le suma el sistema de reparto que actualmente rige en España, el germen del problema para el futuro está más que garantizado. 

Esta situación genera muchos quebraderos de cabeza a los ahorradores españoles, a sabiendas de que la retribución pública en el momento de la jubilación puede verse mermada. De ahí a que exista un miedo generalizado a no tener el suficiente dinero para afrontar los gastos necesarios cuando hayamos cerrado la etapa en el ámbito profesional. 

El miedo tiene una estrecha relación con la incertidumbre. Cuando hay un desconocido que tiene una posibilidad negativa asociada, “es probable que éste, al menos, intente aparecer”, apunta Antonio Castelo, responsable de renta variable de iBroker. En este sentido, la jubilación tiene dos incógnitas importantes que arrastra potencialidades negativas: “rentabilidad de la inversión y problemas de salud”, expone. Lo fundamental es afrontarlas con el menor miedo posible.

Planificación como pilar fundamental

Generalmente, empezamos la planificación de nuestra jubilación mirando lo que queremos. Esto puede “ser el caldo de cultivo para la posterior decepción”, describe Rafael Ojeda, analista macro de Fortage Funds. Por eso, deberíamos comenzar mirando lo que de verdad necesitamos y considerando “cómo encaja eso con nuestros recursos”.

Por ejemplo, viajar mucho es probable que sea más un deseo que una necesidad. Lo mismo ocurre con tener una segunda vivienda o pasar las Navidades en el extranjero todos los años. Hay determinados factores que debes tener en cuenta para llevar una vida cómoda, pero sabiendo que están las limitaciones del sentido común. Puedes tener recursos para algunos de los deseos, pero “rara vez para todos”, destaca el experto. De ahí la importancia de la planificación y “saber priorizar”

¿De qué nos sirve esto? Desde el punto de vista de Castelo, principalmente, para poner negro sobre blanco. Con una adecuada estrategia para ahorrar se puede conseguir “buenos frutos” en el largo plazo. Si vamos apartando dinero año a año seremos “más previsores” y nuestra tranquilidad irá en aumento. 

Dado que el miedo está asociado con la incertidumbre, puedes trabajar para reducirlo “reduciendo los factores que la generan”, comenta Castelo. A veces tienes control directo sobre los resultados, mientras que otras veces tienes la oportunidad de “influir simplemente en ellos”. Lo más recomendable es que “controles ingresos y gastos cuando comiences a ahorrar de cara a tu jubilación”. El descontrol se traduce en una mayor incertidumbre.

Es aconsejable que desde joven empieces a hacer un control exhaustivo sobre tu presupuesto: elegir cuánto gastas en ropa, comida y entretenimiento. Dicho de otro modo, focalizarte en los gastos variables. Y es que existen límites para hasta qué punto “puedes cambiar estos gastos, ya que la opción de vivir con menos y seguir llevando una vida cómoda es una posibilidad que puedes tener en cuenta”. Esto te hará más fuerte mentalmente y te servirá para saber cuál es la realidad. También, hasta qué punto los miedos son o no una exageración.

Pasos finales para disminuir el miedo

Tras haber controlado lo controlable y gestionado lo influyente, es hora de sentarse y respirar. La vida tendrá diferentes caminos. Sucederán cosas que no esperabas ni anticipaste. De ahí a que resulte esencial haber tenido “cierta flexibilidad en tu planificación para lidiar con las sorpresas”, asegura Ojeda.

Sin embargo, en algún momento, está bien reconocer que has hecho tu mejor esfuerzo. Eso es positivo. Eso sí, has de tener siempre presente que no puedes “eliminar el riesgo”, destaca Castelo. No hay posibilidad de borrar la incertidumbre. En este sentido, lo recomendable es “relajarse, ponerse en manos de los profesionales y hacer los ajustes en tu presupuesto que sean necesarios”, opina.

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