Deudas: ¿cuál es la diferencia entre un endeudamiento sano e insano?

Endeudarse es algo habitual cuando no se dispone de capital y se requiere una financiación. Sin embargo, hay claras diferencias entre lo que puede considerarse como una deuda buena y mala, según indican los expertos. ¿Cuándo tenemos que preocuparnos?

Deudas: ¿cuál es la diferencia entre un endeudamiento sano e insano?

Steve Buissinne (Pixabay)

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Héctor Chamizo

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En primer lugar, antes de solicitar un crédito, hay que tener muy presente cuándo se está tomando una buena decisión o no. De este modo, se conseguirá evitar los futuros problemas por no poder afrontar el pago de las cuotas o por deber más dinero del que inicialmente tenías estipulado. 

Pese a que endeudarse nunca suele ser de buen agrado para nadie, hay veces en las que “no queda más remedio que pedir un préstamo a una entidad financiera para capitalizarnos y afrontar el pago de algo que no nos podemos costear”, destaca Rafael Ojeda, analista independiente. Un ejemplo de ello, que puede utilizarse para hacer la diferenciación del endeudamiento sano, es la “compra de una casa”, añade. Sería “positiva”, cuando la quieres “alquilar para obtener un rendimiento”. 

Una deuda no es negativa cuando se puede “aumentar su valor con el paso del tiempo”, de forma que en el futuro “valdrán más de su precio inicial más coste de financiación”, destaca Victoria Torre, responsable de producto de Self Bank. Algo que sucede, sin ir más lejos, con un inmueble que tras unos años ha incrementado su valor. Por eso, la calidad de nuestro apalancamiento será “menos dañino”, agrega. 

Se considera buena la deuda no solo para inversiones en bienes o negocios, sino también cuando va dirigida a la persona, o concretamente a su educación. Los créditos que solicitan los universitarios para poder estudiar una carrera “serían una muestra de ello”, explica José Luis Cárpatos, director de inversiones de Gloversia Eafi. Se necesita el dinero para obtener “una cualificación que en un futuro permita desarrollar una profesión que terminará dando dinero al estudiante y podrá pagar el préstamo”, afirma.

Por su parte, Ojeda también expone que una deuda buena sería aquella que, pese a tenerla, nos puede generar “ingresos paralelamente”: por ejemplo, los gastos en formación o el lanzamiento de un negocio, puesto que disminuyen los gastos durante la vida del préstamo. 

Quizá si esperas a tener todo el dinero que necesites se pase la oportunidad adecuada de hacerlo. Lo que tienes que tener claro en este caso es “un plan de negocio y no pedir una cantidad sin antes haber calculado cuánto es lo que realmente necesitas”, concreta el experto. Igualmente, aquellos endeudamientos que resultan necesarios, pero que no se podrían pagar en efectivo “sin liquidar los ahorros u otras inversiones, como un coche”, ejemplifica Torre.

¿Cuándo una deuda es mala?

Se considera que una deuda es mala cuando pides más de lo que “realmente necesitas”, asegura Torre. Al pedir un préstamo debes tener en cuenta cuál es tu capacidad de endeudamiento. Dicho de otro modo, qué cantidad de tus ingresos puedes “destinar a pagar la cuota mensual sin que eso afecte a tus finanzas y puedas llegar a fin de mes”, matiza.

En este sentido, por supuesto, las deudas negativas incluyen que tienen una TAE muy elevada: “los descubiertos en cuenta, créditos de los cajeros automáticos, pagos aplazados de las tarjetas de crédito y los créditos rápidos”, describe Cárpatos. Y es que son sumamente peligrosas porque si no se controlan “puede provocar el efecto bola de nieve y crecer con suma celeridad”. 

Por tanto, antes de endeudarse por una nueva adquisición, es bueno que consultes el presupuesto, tal y como recomiendan los expertos. Así, podrás calcular “cuánto van a suponer al mes los gastos adicionales del reembolso del préstamo o crédito más los intereses”, relata Ojeda. 

Si tienes dudas de cuándo es deuda buena y deuda mala en tu caso hazte la siguiente cuestión: ¿voy a poder pagarla sin dificultad? No entres en el error de pedir un crédito para “poder pagar uno anterior, porque así solo entrarás en un bucle de deuda mala del que cada vez te será más difícil salir”, recomienda Cárpatos.

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