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Jueves, 27 de junio del 2019

Economyz

¿Quieres poner tú el precio a los productos que compras?

Llega a España la iniciativa '¿Quién es el jefe?', inspirada en un proyecto francés que ya ha cosechado éxitos en el país vecino y que permite a los consumidores crear los productos a tu antojo

Llega a España la iniciativa ¿Quién es el jefe?, que permite a los consumidores decidir sobre el proceso de fabricación de los productos que consumen.

Llega a España la iniciativa ¿Quién es el jefe?, que permite a los consumidores decidir sobre el proceso de fabricación de los productos que consumen. // Unsplash

Ahorro e Inversión

El poder de lo que consumes en tus manos

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Nora Benito

¿Te has parado a pensar de dónde proviene la leche que consumes? ¿Sabes cuál es su proceso de fabricación? ¿Has mirado alguna vez los números que aparecen en los huevos? ¿Conoces su significado? ¿Cuál es el origen de los ingredientes de lo que consumimos? ¿De quién depende que se embalen en vidrio, cartón o plástico los productos? Ante tanta incertidumbre, la iniciativa ‘¿Quién es el jefe? La marca de los consumidores’, presente en Francia y Bélgica, permite ahora también a los consumidores en España crear sus propios productos a tu antojo, determinando su precio, composición o embalaje.

“¿De qué están hechos de verdad los alimentos que comemos? ¿Podemos tener influencia real sobre lo que consumimos?”, estas preguntas son el germen de este proyecto que acaba de desembarcar en España. “La ‘marca de los consumidores’ es una iniciativa social y colectiva que por primera vez da voz y voto al consumidor para decidir lo que quiere consumir, a qué precio y dónde quiere que vaya su dinero, al mismo tiempo que comprueba en tiempo real el impacto económico correspondiente a los criterios de su elección”, afirma Annaïck Locqueneux, coordinadora en España de ‘¿Quién es el jefe?’, idea inspirada en la marca de alimentación francesa C'est qui le patron?, todo un éxito en el país galo.

Este proyecto de origen francés busca poner en el centro a los clientes, para que decidan cómo quieren que sean los productos y cuánto quieren pagar por ellos. El consumidor toma el mando y se sitúa en el meollo del proceso. En Marruecos, Italia y Alemania también se están sumando a la iniciativa que ya ha llegado a España.

“Estamos convencidos de que la fuerza del consumidor es imparable y que la mejor manera de saber lo que consumimos es que digamos lo que queremos”, asegura Locqueneux. “Esta nueva manera de concebir un producto revoluciona el mundo agroalimentario porque implica directamente al consumidor”, añade. Entender dónde va el dinero y cómo se fabrican los productos, por qué se envuelven en ese packaging concreto o por qué tienen el precio que tienen. Esas son las claves de esta nueva marca.

¿Te gustaría poder decidir si envuelves un alimento en plástico?

Igual que podemos elegir los móviles de diferentes formatos y tamaños, ¿imaginas poder decidir con qué materiales queremos que se envasen los productos? Para hacerlo, el proceso es fácil: los usuarios pueden configurarlos según sus expectativas y con el precio que consideran justo, seleccionando los criterios de los procesos de fabricación que prefieran (origen, materias primas, embalaje, calidad, procedencia, etc.). Se producirán finalmente los más votados y serán vendidos en la correspondiente cadena de distribución. En España, los tres productos estrella por el momento son la leche, los huevos y el aceite de oliva. En Francia, la leche, los huevos, la mantequilla y el zumo de manzana.

Incluso permite al consumidor sentarse con el productor y hacer en primera persona las comprobaciones que considere oportunas. Los clientes están al tanto: ven, deciden y participan. Al igual que ocurre en el terreno de las redes sociales, este proyecto traslada el diálogo directo con el cliente y le concede el poder de decidir. “La sociedad necesita saber qué consume, cómo se produce… La alimentación es sinónimo de vida y dialogar con los consumidores es más que necesario”, opina Locqueneux.

Elegir el precio: el ejemplo de la leche

Fuentes de esta iniciativa afirman que si hablásemos con los productores de leche en España, “serían necesarios sólo 5 céntimos adicionales por litro para que pudieran vivir dignamente de su trabajo”. Y añaden: “Si consideramos que en España anualmente se consumen de media 70 litros de leche por persona, estaríamos hablando de solo 3,50 euros adicionales al año”, al mismo tiempo que se preguntan: “Como consumidor, ¿no estaría dispuesto a pagar esta cantidad por elegir lo que quiero comprar?”. La patata caliente está desde ahora en manos de los consumidores.

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